Encuentros y desencuentros

Zambia está en elecciones y el ambiente es o bien festivo, o bien tenso. Por primera vez han autorizado a los observadores electorales de la ONU supervisar el proceso y pinta limpio. Hay caravanas de gente vestidas de rojo por todas las ciudades haciendo propaganda sobre el opositor y caravanas de gente vestida de verde haciendo propaganda sobre “his excellency, the president of Zambia”. Esas caravanas nos asustan y cada vez que las vemos venir entramos en algún bar o restaurante. En ellas casi siempre suele entrar alguien del partido contrario y se ven buenas trifulcas. Incluso vemos a dos mujeres a puño limpio en plena calle.

El país cuenta cuenta con un desarrollo que nos es totalmente nuevo. Vemos anuncios de inmobiliarias; en las ciudades, la gente tiene a los perros como mascotas y no como animales de granja, y es muy común ver a cualquier zambiano tan exhorto en su smartphone como cualquier persona en el metro de Madrid.

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Inmobiliarias, un negocio que no habíamos visto antes

Entrar en Lusaka, la capital de Zambia, es confuso. Nos pasamos un rato recorriendo sus calles hasta llegar al hostel muy desconcertados; parece que África ya se termina. Coches de gama alta ocupanimage sus anchas avenidas y los centros comerciales se encuentran cada dos esquinas. Hay supermercados,cines, restaurantes de cualquier parte del mundo, luces por todas partes, pizzerías en gasolineras, bancos y una frenética vida urbana. Una vida urbana que nos defrauda por completo. ¿Dónde están esos puestos de fruta en la calle? ¿Dónde están las miles de bicicletas que circulan por las carreteras? ¿Qué fue de esas tenues luces de tiendas de ultramarinos? Es culpa nuestra, no nos hemos documentado bien y pensamos que Zambia va a suponer otro país africano lleno de encantos. No digo que no tenga encantos Zambia, pero nos va a costar encontrarlos.

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Uno de los pocos ciclistas con los que nos cruzamos

Salir de Lusaka es como salir de Madrid. Hay unos barrios colindantes, una autopista que te lleva a otro barrio, después llegas a nuevos municipios atravesando fábricas y centros comerciales, y por fin, después de recorrer unos 40 km, ya podemos afirmar que salimos de Lusaka. Por lo menos el arcén es ancho y los miles de camiones que nos adelantan lo hacen a cierta distancia.

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Una vez acabada nuestra huida de la capital, nos adentramos en la Zambia rural rumbo oeste, hacia Namibia. Desde que empezamos nuestro viaje en Uganda, hace ya casi 3 meses, casi nunca hemos tenido que planear dónde dormir en los cuatro países que llevamos recorridos. Cuando estamos cansados o vemos que se avecina la noche, buscamos cobijo en el pueblo por el que estamos pasando. En este continente lo que no falta es gente y sus respectivos asentamientos, pero en Zambia las distancias son mucho mayores que antes y pecamos de confiados. imageLa carretera atraviesa hectáreas de ranchos privados, siendo difícil encontrar donde acampar. Después de un día de arduo pedaleo preguntamos a unos locales que vemos en un bar de carretera. Nos dicen que no hay nada y que preguntemos en la comisaría a ver si es posible hacer noche ahí.

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El alcohol, presente hasta en el pueblo más recóndito

Esa opción no nos convence y en el siguiente rancho por el que pasamos preguntamos a los trabajadores si hay posibilidad de acampar en el poblado donde ellos viven. La respuesta es afirmativa y allí nos quedamos, pero dormir al lado de una carretera nunca es agradable. Así se nos plantea Zambia en un comienzo, así que nos toca planificar más los días para no pernoctar en el arcén de la carretera nacional.

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Uno de los ranchos donde dormimos

Una vez que le cogemos el tranquillo a cómo atravesar este país, encontramos sus encantos. Su gente es muy alegre, viva y muy curiosa por saber qué pasa en ese país donde viven los dos ciclistas que están imageconociendo. En los pueblos seguimos encontrando cobijo en los colegios y el desarrollo nos trae ciertas ventajas. Aunque hacer la compra en mercados callejeros tenga mucho encanto, un supermercado es un negocio de lo más cómodo que hay. Tienen helado, chocolate; de repente encuentras fiambre, tuppers para guardar comida o grasa para la cadena de la bici. Nos sentimos como Paco Martínez Soria en el Corte Inglés de la Castellana al ver tanta diversidad de productos en el mismo lugar. Hasta ahora para encontrar grasa de la bici tenemos que buscar una ferretería en el barrio de las ferreterías, para encontrar carne hay que buscar una carnicería en su respectivo barrio, para comprar fruta tenemos que ir a la zona del mercado donde venden fruta, y para encontrar helado sólo podías imaginártelo en sueños, entre nubes que vuelan. Ahora tenemos todo al alcance de nuestras manos, todo en el mismo lugar.

imageLlevamos 3 meses de viaje y estamos en nuestro quinto país. En un continente donde hay animales salvajes de todo tipo, nosotros no encontramos ni uno salvo los chimpancés que vimos en Uganda, algo que nos supuso una experiencia inolvidable. ¿Dónde andarán esos leones asesinos, esos elefantes pisahombres o esas serpientes que con la mirada te mandan a otro barrio?
En pocos días llegamos a Livingstone y gracias a Abus, nuestro nuevo patrocinador, contamos con unos fantásticos candados. El envío tardaun poco más de lo esperado y nos quedamos allí varios días, así que un día nos levantamos con el ansia de encontrar elefantes. Sabemos, por lo que nos han dicho, que están ahí al lado. Sabemos que suelen pasar por el camino que va a las cataratas Victoria, así que a las 6AM y helados de frío pedaleamos hasta esa zona.

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Las majestuosas cataratas Victoria

Nos perdemos por caminos y sendas pero sólo localizamos sus enormes huellas. “Pasaron ayer por aquí, pero ya no están”, nos informan.image
Decepcionados y adormilados volvemos a casa sin haber visto nada. Pasamos el día poniendo a punto nuestras respectivas bicicletas Genesis, apodadas “El Torete” la bici de Magnífica y “La Gerarda”, mi querida compañera.

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Hacemos un nuevo intento por la tarde. Cogemos la misma carretera hacia las cataratas y en el camino alguien nos dice que nos demos prisa, que acaban de ver una familia de 12. Pedaleamos como perseguidos por la policía y al llegar a un puente que cruza un río, allí están. imageNuestra emoción es enorme, se bañan en el río y con la trompa se duchan, igual que en la televisión pero delante de nuestros ojos y sin tener que pagar un prohibitivo safari. Es maravilloso poder verlos en su esencia. image

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El elefante con el que tuvimos el encontronazo

Poco a poco se mueven y avanzan hacia la carretera donde estamos, así que es mejor salir de allí. Monto en mi bici y detrás de mí va Magnífica. Justo pasa por allí un camión, así que me coloco a su lado para que me proteja; en el otro lado está el elefante. Nada más empezar a avanzar en paralelo con el camión y sin saber por qué, el conductor se detiene. Yo me asomo por delante del camión y veo al enorme animal al otro lado avanzando hacia la carretera pero a una distancia prudencial, así que pedaleo fuerte y avanzo hasta una zona lejana al elefante pensando que Magnífica me sigue de cerca. Negativo. Ella se confunde y piensa que no voy a cruzar así que de repente se lo encuentra mucho más cerca que yo. El corazón se me para y le grito que corra. Así lo hace y por suerte el animal ha reculado y no viene. Fue un susto tremendo, pero por fin vemos elefantes.

De aquí avanzamos hacia Botswana, un país que no estaba en nuestro plan de viaje, pero para llegar a Namibia desde Zambia se acorta por allí y no tenemos que pagar visado, así que perfecto. Botswana, nos vemos en dos días.

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Ugali, nshima o pap. Una masa hecha con harina de maíz que llevamos comiendo desde Uganda.

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Campañas contra el Sida están en todas partes

Casas zambianas de adobe y paja

Casas zambianas de adobe y paja

Niños zambianos con sus juguetes

Niños zambianos con sus juguetes

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Por cierto, a día de hoy nos enteramos de que finalmente Edgar Lungu vuelve a proclamarse presidente de Zambia en un proceso nada limpio. Entre otras cosas han encontrado un camión que viene de Botswana lleno de votos a favor del presidente.