Visita al Chiíta

Por todas partes en Irán se ven fotos en blanco y negro de personas muy serias, la mayoría tienen bigote y se ven como antiguas. A veces cuelgan de las farolas, otras están a la entrada de los pueblos, y otras en casas. Me costó saber quiénes eran. al principio hasta pensaba que eran yihadistas por la pinta que tienen, pero aquí aunque oigamos lo contrario, hay poco yihadismo y obviamente no van a hacer apología. Por fin Jerjes, el mejor anfitrión que he conocido, con su mujer Pati, me aclararon que son mártires de la guerra con Irak. Esa guerra acabó en el 88 pero como aquí morir por la patria es un honor, pues aún duran los honores.

Pasaban ya las 7 de la tarde y no tenía donde dormir aún, así que me metí por una salida que vi, y a unos 100 metros había parcelitas con gente trabajando huertas. Me acerqué a una y les pregunté si era posible acampar allí, todo por señas ya que lo de hablar farsi va a ser asignatura suspendida en este viaje. Un señor de unos 60 años y barba blanca con cara entrañable me dijo que sí, pero que ahí no, que me esperase.

segAl rato salieron de entre los árboles el señor de cara entrañable y su mujer cargados de melocotones para mí, y me pidieron que les siguiese.

Les seguí como medio kilómetro en su coche, hasta que llegamos a un pueblo cercano, donde se paró en una panadería y, en vez de comprar pan, avisó de mi presencia. Acto seguido a mi alrededor tenía a 3 panaderos teñidos de blanco hasta en la piel, otros dos chicos en una moto que habían parado ante la algarabía y un grupete más de gente preguntando lo de siempre: Real Madrid o Barsa, dónde voy y de dónde vengo con la bicicleta así de cargada. Seguimos camino hacia su casa y se paró en el sastre por el mismo motivo, y también en el mecánico. Otra vez me exhibían a todo el que fuera posible.

Al llegar a su casa nos abrió la puerta un mullah. A mí los Mullahs no me dan buena espina, el único que conozco es al Mullah Omar iraquí que tanto busca la CIA, aunque he de reconocer que por aquí ya he visto bastantes. También Jerjes y Pati me aclararon en su día que son como pastores musulmanes y son gente muy respetada. estudian como 7 años de teología musulmana para llegar hasta ahí. Así que ese prejuicio ya lo podía ir olvidando porque nuevamente iba a conocer a una de las personas más generosas de mi viaje.

3En fin que la puerta nos la abrió un mullah, con su turbante en la cabeza, su chaleco y su pinta de musulmán. Ismail ( ya supe el nombre del de la cara entrañable) y yo nos sentamos en el suelo y al momento el mullah nos trajo sandía cortada y té. La casa estaba llena de libros y no tenía muebles, sólo alfombras en el suelo.
Ismail me habló de que perdió a un hermano en la guerra, de que su padre falleció y de que tiene 3 hijos: Mohammed Ali, Mohammed Boger y el nombre de la hija no lo recuerdo. Me hacía gracia los dos Mohammeds, vaya lío cada vez que les tuviera que llamar para cenar. Al acabarnos la sandía Ismail se puso a rezar delante mío y yo mientras miraba el móvil disimuladamente ya que tenían wifi.

Al rato vino el mullah y ya lo entendí todo… Esta barrera del idioma me la juega constantemente. El Mullah es hijo de Ismail y aquí son como del opus dei a lo musulmán. El espectáculo estaba servido.

Empezamos a hablar el mullah y yo y vi que llevaba una vida bien normal. Tenía smartphone, ordenador portátil y era bastante cachondo. Nos entendíamos con el traductor del teléfono y con gestos. las palabras por más que me las repitieran en voz muy alta y vocalizando mucho, nada tienen que ver con el español.

2Empezó a entrar cada vez más gente a la sala y nadie hablaba inglés. Al final vino la cuñada de Ismail con el chador negro tapándole de pies a cabeza y no se por qué hablaba inglés y fue muy simpática conmigo. No era fácil pensar que una persona tan tapada pudiera hablar abiertamente con un extranjero pero así fue. Las conversaciones eran muy interesantes, ellos me hablaban de su cultura o de su fe en este caso y yo de la mía.

El mullah cogió su portátil de nuevo y me enseñó un vídeo de la ashura, esa ceremonia que vemos en la tele en la que sale gente latigándose la espalda y me asusté un poco, aunque estos iban todos con camiseta y no les salía nada de sangre. Me explicaron que eso era en Irak y que sólo en determinadas zonas. En Irán estaba prohibido hacerlo si se derramaba sangre. Yo miraba el vídeo y era un desfile bastante harmónico y tenía su gracia porque es como un baile.
Mahmoud, el hermano de Ismail que estaba allí presente, en cuanto me vio no paró de hacer llamadas por teléfono hablando del spaniya, y fue muy cómico cuando me pasó el teléfono y al otro lado había alguien que me dijo que si pasaba por su ciudad estaba invitado y que de verdad debería visitarles. La hospitalidad me llegaba a raudales por todos los rincones de Irán.

El último vídeo que me enseñaron antes de que llegase la cena fue el del entierro del hermano de Ismail. Salía la madre hablando y el padre hecho polvo pero muy orgullosos de su difunto hijo.

1La cena llegó y sólo cenamos los hombres, las mujeres o no cenaron o cenaron en la cocina, no lo se muy bien.
Dormimos Mohammed boger(el mullah), Mohammed Alí y yo en esa misma sala en el suelo bastante plácidamente. Al día siguiente después de desayunar había algo importante que querían que viese. Primero me regalaron un Corán tamaño Atlas que maldita la gracia que me hacía cargar más la bici, pero como para declinar la oferta…

Después me llevaron a la casa de al lado que también pertenecía a la familia y allí tenían una foto tamaño real en el patio, del difunto tío en una especie de trinchera de cartón piedra. Muy orgullosos me hicieron varias fotos para inmortalizar que un extranjero había visitado el mausoleo de su tío.

Por fin recogí y disimuladamente hice como si me dejaba el Corán en la sala. Ya avanzando con la bici, oí unos gritos de Mohammed Boger (el mullah) muy sonriente y con el Corán en la mano como si lo hubiese olvidado. Le di las gracias superficialmente y no me quedó otra que llevármelo de compañero.

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